La Gran Nicoya recorre todo el pacífico de Nicaragua y el pacífico norte de Costa Rica, se han encontrado muestras de antiguas flechas en las faldas de la sierra de Tilarán que podrían datar el año 8.000 antes de Cristo.

Lo que hoy conocemos como Guanacaste era un bloque independiente durante la colonia conocido como el “Reino de Nicoya”, nunca fue de Nicaragua, ni de Costa Rica. En 1769 se erigió la primer ermita alrededor de la cual se desarrolló una villa que recibió por nombre Guanacaste (actualmente Nicoya).

En 1824 el Partido de Nicoya se anexionó a Costa Rica, en 1848 Costa Rica reorganiza su distribución política y crea el departamento de Guanacaste.

Y creo que como costarricenses le debemos mucho a este territorio y a su decisión de aquel entonces de anexarse a nosotros.

Si lo vemos con cuidado toda nuestra cultura la hemos heredado de esta provincia, mientras que en San José y el resto de costa Rica los españoles desplazaron fuera a todas las tribus indígenas, muchos se fortalecieron con ricas tradiciones en la periferia, tanto así que hoy en día el traje típico es el de Guanacaste (aunque vemos cada vez más a los grupos folclóricos incorporar el traje josefino inspirado en las modas europeas de hace dos siglos), la marimba viene de ellos, y muchos de las más arraigadas tradiciones vienen de esta rica tierras.

Que cansado que luego de tanto tiempo donde queda claro para todos los estatutos internacionales, venga el presidente de Nicaragua a pretender apoderarse (así no más) de toda la provincia, alegando que siempre había sido de Nicaragua y que nosotros se la “robamos”. Que Dios lo bendiga y lo tenga con salud junto a su velluda esposa, porque es lo más que le podemos decir desde nuestro rincón de paz.

Durante el gobierno de Laura Chinchilla se cayó en el juego que quiso plantear y nos tuvo vacilados con la draga, la isla Calero y demás. Hoy quiere venir de nuevo con sus arrogantes e imaginativos alegatos y el gobierno actual ha sido lo suficientemente maduro para no irse a todo un proceso de dimes y diretes y vuelve la espalda a esos argumentos dignos del más creativo dictador.

Guanacaste hermosa y bella, cálida y ventosa. Que rico dormir bajo esa luna espléndida, las mejores fotos de la luna las tomé en Guanacaste, Santa Cruz; las mejores playas están ahí, ojalá se preserven por mucho tiempo sus tradiciones y sus caminos polvorientos, que ese clima espléndido siga atrayendo la inversión extranjera e impulse la provincia que nos dio más que tierra: identidad.