Raquel R. Rivers que interpreta el papel de La Tocola se metió a la sala de mi casa y seguramente a los dispositivos electrónicos de mis hijos y se ha parado frente a ellos y otros niños y les ha dado consejos de cómo diseñar sus propias pipas caseras, les enseña cómo una persona debe sacrificarse y hacer todo lo posible por conseguir su dosis diaria de cannabis.
Ella dice que lo hace para enviar un mensaje a la sociedad, y no me cabe la menor duda de que el mensaje es muy muy claro.

Historia sociocultural reciente del cannabis

Cuando mis ojitos de niño recién nacido apenas descubrían las bellezas de este bello planeta, el fumar marihuana era una clara señal de que pertenecías a un grupo muy identificado, los hippies. Básicamente como una protesta cultural ante las normas establecidas.

Pero como aquí todo lo copiamos, y lo copiamos mal, para los ochentas ya había un nuevo grupo representativo consumidor de cannabis, que eran los grupos marginales socialmente hablando, con dificultad para conseguir empleo y dejándolos en una condición de desigualdad económica. Les llamamos “chapulines” y hoy en día cuando vemos a alguien vinculado con el consumo de marihuana lo encasillamos en ese estereotipo.

Sin embargo hoy en día podríamos estar hablando de un nuevo grupo social consumidor de marihuana, ya no discrimina entre grupos sociales, ni selecciona en la capacidad adquisitiva de sus víctimas (porque sus consumidores son víctimas de una serie de daños médicos auto infligidos).

Este nuevo grupo es victima de discriminación y eso les desacredita para conseguir empleo de calidad y se ganan el desprecio de los no consumidores, es aquí donde Raquel entra en escena y plantea esta situación de discriminación y con su voz ronca (más ronca cuando está drogada según asegura ella misma) levanta el pronunciado mentón y le dice a mis hijos con ojos llorosos que lo que hace es muy rico.

“La Chupitos”

No es la primera vez que nos ponen una mujer drogada en los medios audiovisuales bajo el pretexto de entretenimiento y con un aire de “nota divertida”. Ya los Mexicanos se lucieron con La Chupitos, una mujer eternamente alcoholizada e indigente de pueblito, promovida como directa, franca y sincera con afán de hacer gracia. Ya les dije que aquí todo lo copiamos.

Pero la lista de personajes drogados es muy larga en la televisión Latinoamericana, aquí siempre hemos tenido al borrachito, a la prostituta, al gay, al pastor, al abuelito, al chiquito, todos ellos perversiones de la realidad, sobreactuados, exagerados en sus defectos y mutilados de toda moral y virtud, todos ellos, repito, impulsados por el pretexto de divertir a la familia.

La solución

Yo no voy a ser un mojigato y decir que no hacen gracia, porque si hemos tenido nuestras sonrisas sacadas por estas figuras de acción. Pero cuando pasa el efecto del inconsciente colectivo y apagamos los monitores la sobriedad nos entra de golpe y tenemos dos opciones, recapacitar y prepararnos para el próximo golpe mediático o volver a encender la pantalla.

La solución es muy sencilla: recapacite; antes de fumar el primer cigarrillo entienda las consecuencias de ello, lo mismo antes de tomarse el primer trago. Hable con sus hijos y menores a cargo, revisen las necesidades sociales y de aceptación de cada uno de ellos.

Lea, evite el contagio, escuche y vea programas que le edifiquen, aunque sea una hora a la semana. Una persona edificada intelectualmente tiende menos a ser proclive a aceptar la primer “subida”. Ayúdele a los menores a escoger a sus amigos.

Lo más dificil: dé el ejemplo.

Y si es religioso, pídale a esa Persona que tiene por deidad la sabiduría a la hora de decidir y actuar.

Mi Premonición.

En unos meses tendremos a La Chupitos tica enseñando a hacer filtros (no filtros) en el Chinamo y otros escenarios jocosos que surjan de la cajita de coprofagia de Sabana Oeste.

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